Episodio #6 - Lo que Nadie te Dijo sobre la Zona de Confort

Zona de confort

Seguramente has escuchado mil veces el término de la zona de confort y la importancia de salirnos de ella para tener éxito.

Y aún así el 99% se queda ahí y nunca progresa o nunca logra sus objetivos.

Es por que nunca nadie te ha dicho esto sobre la zona de confort. Te invito a escuchar o ver el episodio para conocer más.

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TEXTO

Hola, ¿cómo estás? Bienvenido a un nuevo episodio del podcast Acción, balance y progreso. Yo soy tu host, Diego Alcubierre. Y este episodio, número 6, lo he titulado Salirte de tu zona de confort no es tan difícil como parece. ¿Por qué se me ocurrió hacer este episodio, y este título? Bueno, por dos cosas: Primero, el fin de semana pasado, tuve la oportunidad (o la miseria, no sé cómo decirlo), de participar en mi primer medio ironman, o un ironman 70.3. Para los que no conocen qué es un medio ironman, nadas dos Km, andas en bici 90 Km y corres media maratón. O sea 21 Km. Y tuve una experiencia súper reveladora, que es parte de este episodio, y ahorita te voy a platicar más al respecto. Y la segunda es que, a verdad es que todo el mundo siempre está diciendo: “salte de tu zona de confort”, “no te quedes en tu zona de confort”, “para tener éxito, tienes que salir de tu zona de confort…”. Pero nadie te dice nunca realmente qué onda con la zona de confort. ¿Qué carajos es la zona de confort? O, lo más importante, ¿por qué es tan importante que salgas de tu zona de confort? Y, al mismo tiempo, si todos conocemos este concepto, de la zona de confort, ¿por qué muy pocos nos atrevemos a salir de ella?

Participar en el ironman me llevó a preguntarme todas estas cosas. Entonces, primero, mi experiencia. Fue el domingo pasado, en Los Cabos. De las tres disciplinas, a mí lo que más me gusta es correr. De nadar, andar en bici y correr, lo que más me gusta es correr. De hecho, lo disfruto mucho. Creo que soy bastante bueno, porque entreno muchísimo. Y he tenido unos muy buenos resultados en medios maratones. Pero, en este último medio ironman, sufrí la carrera como nunca había sufrido, en mi vida. Tuve calambres, 19 de los 21 Km, en las piernas. Me tuve que hincar. Me tuve que sentar. Tuve que caminar. Hacía un calor infernal. Me vaciaba agua todo el tiempo. Y realmente y ni siquiera quería acabar, de tanto que estaba sufriendo, y tan mal que la estaba pasando.

Pero mi familia me estaba esperando en la meta, y dije: “Sería una jalada no terminar, y no recibir mi medalla, que tanto trabajo me ha costado”. Y bueno, lo acabé, después de seis horas y ocho minutos; algo de lo que no estoy nada orgulloso. Y ya estoy planeando hacer el siguiente, para romper mi récord. Y a eso va todo esto.

Acabando la carrera, estaban dos amigos; Val, mi esposa; María y Javi, mis hijos, allí, en la meta, esperándome. Acabé, y dije: “En mi vida vuelvo a hacer una de estas cosas. Es lo más difícil que he hecho en mi vida. Sufrí durante las últimas dos horas y 20 minutos que me tardé en hacer un medio maratón”. Para que tengas una idea, yo he corrido un medio maratón en una hora 26 minutos, y me tardé dos horas veinte. Me tardé casi una hora más, por todo lo que sufrí. Mi cuerpo decía: “Güey, ya párate y deja de torturarme”. Entonces, acabé y dije: “Yo no sé cómo la gente puede disfrutar hacer esto. En mi vida vuelvo a hacer uno. Me voy a regresar a hacer medias maratones. Me voy a regresar a hacer triatlones sprint, que son muchísimos más cortitos, muchísimo más explosivos. Es una hora y diez ya acabaste. En mi vida o vuelvo a hacer”. Se lo platiqué en un chat de amigos que hacemos triatlón, y me dice una amiga, que ha hecho muchos ironmans: “Todos decimos lo mismo cuando acabamos. Mañana vas a pensar otra cosa”. Le dije: “Claro que no. Yo odié hacer esto, y mañana o lo voy a hacer. No voy a querer”. No habían pasado ni 24 horas, cuando ya estaba pensando en inscribirme en el siguiente.

Y eso me hizo preguntarme por qué me hizo pensar en esto de la superación personal. Hoy en día creo que soy mejor triatleta que lo que era antes de hacer ese medio ironman, simple y sencillamente por haber pasado por esta miseria y este sufrimiento, durante seis horas y ocho minutos.

Pero, ¿a qué va todo esto? Va a que salirte de tu zona de confort solamente cuesta trabajo un momento. Solamente es difícil un momento. No es algo para siempre. Y creo que es algo que nadie, nunca, nos ha explicado. Por ejemplo, yo, cuando oigo: “Salte de tu zona de confort”, digo: “A ver, voy a trabajar de una manera diferente”. O “voy a bajar de peso, voy a hacer más ejercicio”. Cualquier cosa que esté en tu cabeza, en la que creas que necesitas mejorar, o progresar, y no puedes, o no quieres, porque estás en tu zona de confort. No lo haces, porque e da miedo. O no lo hacemos todos, en el momento en el que no salimos de nuestras zonas de confort. No nos salimos, porque nos da miedo. Nos da miedo lo desconocido. Si estamos saliendo de nuestra zona de confort, es algo que nunca hemos hecho. Nos da miedo lo desconocido. Nos da miedo que seguramente vamos a sufrir, porque estamos haciendo cosas a las que no estábamos acostumbrados. En este caso, yo sufrí porque nunca había hecho tanta distancia junta, en un día y con tanto calor. 

Pero mi aprendizaje al día siguiente, cuando dije: “Ya pasó, y ahora quiero más”. Eso quiere decir que me salí de mi zona de confort, sufrí cañón, especialmente durante esas dos horas 20 del medio maratón. Acabé asqueado. Ya no quería hacer ejercicio nunca más, y en menos de 24 horas ya estaba listo para inscribirme en el siguiente. Y allí fue cuando me cayó el 20 y dije: “Okey, me salí de mi zona de confort. Hice algo que nunca había hecho. Eso me va a hacer un mejor triatleta, y creo que una mejor persona también, porque es una conversación mental, todo el tiempo contigo, de ‘güey, ya para; ya deja de sufrir; ¿no puedes agarrar y sentarte, y que te echen una cubeta de agua helada encima, y dejas de sufrir, y te compras una pizza, que te dan al final, cuando llegas’”. Entonces, también es un crecimiento personal, ese: la parte de seguir esforzándote, aun cuando estás sufriendo. Pero creo que el punto importante es: Nadie nunca nos dice que, cuando te sales de tu zona de confort, la incomodidad, lo difícil que va a ser, es solamente durante un momento. No es que cuando estás fuera de tu zona de confort, tienes que estar todo el tiempo con esa conversación mental contigo, todo el tiempo esforzándote para quedarte en esa zona de confort externa… Que estás fuera de tu zona… Y que todo el tiempo vas a estar sufriendo, hasta cierto punto.

Entonces, yo no sé si a ti te pasa, pero es algo que a mí me pasa… A veces pienso que, si me salgo, todo el tiempo voy a tener que estar machacando para estar allí, para estar allí… ¿Por qué? Porque estoy fuera de mi zona de confort. Y la realidad es que no es cierto. La realidad es que, cuando te sales de tu zona de confort y experimentas esto, se vuelve, de repente, tu [nueva] zona de confort. ¿Okey? Y cuando se vuelve tu zona de confort, deja de ser difícil hacerlo. Y quieres más. Quieres seguirte superando. Y el siguiente paso es volver a salirte de tu zona de confort.

El aprendizaje que quiero proyectar en este momento es que no tengas miedo de salirte de tu zona de confort. ¿Por qué? Porque el sufrimiento que vas a tener, porque la dificultad que vas a tener, porque los problemas que vas a tener, saliéndote, solamente van a ser momentáneos. Y una vez que te salgas, y que te mantengas allí el suficiente tiempo (que generalmente es mucho más corto del que nosotros nos imaginamos), eso se va a convertir en tu nueva realidad. Y ya te vas a ver expandido como persona. Y como lo que hagas. Si lo estás haciendo en los negocios, te vas a ver expandido como persona y como emprendedor. Si es en el deporte, como persona y como atleta. Si es en una relación personal, como persona y como papá, pareja, esposo, hijo, hermano, lo que tú quieras. Ya te expandiste. Ya estás en esta nueva zona, y eventualmente esta misma zona se va a empezar, otra vez, a sentir como tu zona de confort. Pero lo importante es saber… Te lo digo por experiencia propia, por esto que me acaba de pasar… Que ya me ha pasado en otras ocasiones, pero ahorita como que todo hace clic…. [Lo importante es saber, decía,] que este sufrimiento y este miedo que tienes es solamente temporal. 

Espero que esto te invite a empezar a salirte más, de tu zona de confort. Créeme que a mí me pasó. Ahorita ya estoy experimentando: “Y ahora, qué vamos a hacer diferente en los negocios, y qué voy a hacer diferente con mi papá, y como esposo, para salir de mi zona de confort”, porque ya vi que no es tanto pedo como dicen. O ni siquiera como dicen. No es tanto pedo como yo me lo imagino. Porque realmente son esas conversaciones mentales que tenemos, que solamente estamos creándonos miedos, y pensando: “¿Qué tan difícil va a ser? ¿Y qué tanto trabajo me va a costar?”. Y por eso es mucho más fácil quedarme sentado, sin hacer nada, exactamente en donde estoy. Pero, si dices: “Mi incomodidad, mi dificultad y mi miedo van a durar solamente un momento…”. A veces duran solamente dos horas y 20, como me pasó a mí. A veces duran seis horas. A veces, una semana. A veces, un año. Pero no va a ser para toda la vida. No quiere decir que todo el tiempo vas a tener que estarte presionando y presionando y presionando, para estarte manteniendo en esta zona externa a la que era tu zona de confort.

Platicando hace un rato con Val, sobre esto, me dijo: “Es como si estás en una alberca helada, y dices: ‘No me quiero aventar, porque me va a dar muchísimo frío, y se siente horrible’”. Pero no sé si a ti te ha pasado, y yo espero que a todos los que hemos nadado, nos ha pasado: Te avientas al agua helada, y sufres 30 segundos. Te pones a nadar como loquito. Te pones a hacer brincos. Te pones a hacer mucho de lo que sea, y de repente dices: “Oye, no estaba tan fría como parece”. Te saliste de tu zona de confort. Te metiste a la alberca. Y eventualmente tu cuerpo (en este caso) se aclimató a la temperatura, y ya no estás sufriendo, durante la próxima hora que estés en la alberca. Lo contrario: Estás disfrutando, porque estás jugando, tienes unas chelas, estás en el Sol o haciendo cualquier cosa, por la que al final te metiste a la alberca. Si no; si te hubieras quedado afuera (digamos, en tu zona de confort), y dices: “Es que está muy fría, y voy a sufrir”. Sí. Pero el sufrimiento no va a hacer que la hora que vas a estar adentro de la alberca se convierta, toda la hora, en un sufrimiento. No. Los primeros 10, 15, 30 segundos van a ser de sufrimiento. Y luego, los otros 59 minutos con 30 segundos, los vas a disfrutar. Y eso es lo que pasa en cualquier ámbito de tu vida, en el cual te sales de tu zona de confort. ¿De acuerdo?

Este es el aprendizaje que acabo de tener, hace unos… Hoy es viernes. Fue el domingo, esto. Y lo traía en la cabeza. Acabo de llegar hoy a mi casa. Por eso lo estoy grabando recién ahorita, en la oficina, con un buen audio y con una buena cámara. Pero este es el aprendizaje del día de hoy: No es tan difícil salirte de tu zona de confort, una vez que entiendes que ese problema, dificultad, sufrimiento que vas a experimentar, solamente es momentáneo, y eventualmente se va a convertir en tu nueva zona de confort. Y eso quiere decir que creciste como persona y en el ámbito del cual te hayas salido.

¿De acuerdo? Este es el episodio del día de hoy. Y estoy viendo en la cámara, no sé si se hayan dado cuenta, pero bueno… Esta [medalla] que está aquí, la doradita, es la medalla del ironman. Está súper bonita. Creo que es la más bonita que tengo. Y es definitivamente la que más trabajo me costó ganar, de todas las que están aquí.

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Y si apenas me estás conociendo, y quieres saber más sobre quién soy, y es la primera vez que me ves, me escuchas o lees (porque todas esas opciones están, en cada uno de los episodios), pues bueno, ve a DiegoAlcubierre.com, para que me conozcas más. Para que veas cuáles son los productos y servicios que ofrecemos. Y si en algún momento dices: “Oye, Diego, me gustaría que platicaras sobre este X, Y, Z tema, en estos episodios de Acción, Balance y Progreso, con muchísimo gusto recibiré tus sugerencias, en  HYPERLINK "mailto:hola@diegoalcubierre.com" hola@diegoalcubierre.com. 

Muchísimas gracias por prestar atención el día de hoy, en este episodio. Sé que a veces empiezo a hablar súper rápido. Me emociono mucho, porque son temas que me apasionan, temas que estoy viviendo, temas que me hacen crecer, temas que me hacen, hasta cierto punto, tener más éxito en todos los ámbitos de mi vida. Porque hay un dicho, que yo inventé… Espero que yo lo haya inventado, o tal vez lo escuché por ahí y se me grabó en el subconsciente… Y dice: “El crecimiento de tu negocio es proporcional a tu crecimiento personal”. Entonces, yo creo que haber hecho este medio ironman, haberme salido de mi zona de confort, haber sufrido durante esas dos horas y 20 minutos, y estar en una constante batalla contra mi mente y mi cuerpo: “Párate”. “No pares”. “Párate”. “No pares”. [Todo esto] me hizo crecer como persona, y eventualmente me va a hacer crecer como emprendedor, y voy a tener más éxito en mi negocio, y en todos los aspectos de mi vida. Y es exactamente lo que quiero que te pase a ti, tras escuchar o ver estos episodios. 

Que estés muy bien. Nos vemos en el episodio número siete, y bonito día.