Episodio #4 - Cómo Duplicar tus Ingresos con un Cambio de Actitud

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¿Te gustaría duplicar tus ingresos con un simple cambio de actitud?

En este cuarto episodio del podcast Acción-Balance-Progreso te enseño exactamente las estrategias que nosotros usamos para lograr duplicar nuestras ventas de un año a otro vendiendo exactamente el mismo producto.

Lo único que cambiamos de un año a otro fue nuestra actitud hacia la venta, con estrategias que cualquier pueda implementar. El producto, el proceso de venta, y las personas fueron exactamente las mismas de un año a otro.

Escucha el podcast para aprender estas estrategias que te pueden llevar a resultados igualmente sorprendentes.

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TEXTO

 

Hola, ¿cómo estás? Bienvenido a un nuevo episodio del podcast Acción, balance y progreso. Yo soy tu host, Diego Alcubierre, y este cuarto episodio lo he titulado Cómo duplicar tus ingresos solamente con un cambio de actitud

Como ya hemos estado comentando, en lo que hemos publicado, en los episodios anteriores, gran parte de este podcast va a ir siendo [sobre] cosas que me van pasando, y que me hacen pensar, que me hacen recapitular cosas que hemos logrado, como incrementar nuestros ingresos, con el mismo producto, de un año a otro, simple y sencillamente cambiando nuestra actitud.

Y la idea de hacerlo surgió porque hace unos días estaba comiendo con unos amigos, que no veía desde hace mucho tiempo. Y me dijeron: “¿En qué andas ahora?”. Y les platiqué acerca de este nuevo proyecto, de DiegoAlcubierre.com, del Club del Emprendedor Dragón, de este podcast… Y dentro de la conversación, llegamos a una parte en la que les dije: “Es que yo creo que gran parte del éxito es mental”. Y les puse un ejemplo: “Nosotros tenemos un producto…”. Y bla, bla, bla, bla. Les conté una historia, que es la que ahorita les voy a contar.

Y todo es con un cambio de actitud. De hecho, me puse a rescatar mis notas de eso… Porque fue en el 2015, cuando pasó esto. Me puse a rescatar mis notas de qué fue lo que hicimos, para realmente vender el doble de lo que habíamos vendido el año anterior.

Bueno, nosotros, en nuestro negocio de energía solar, tenemos una promoción que sacamos cada octubre. Todos los octubres, sacamos una promoción: agregamos nuevas cosas al producto, tiene un nuevo twist, ha sido mejorado y cosas por el estilo. Siempre, como en octubre, mejoramos y hacemos una promoción a toda nuestra lista.

Entonces, en octubre del 2014, hicimos la promoción y nos fue muy bien. Y en octubre del 2015, yo estuve tomando un coaching personal, para crecer como persona, para estar más en control de mis emociones, de mis sentimientos, de mis reacciones y todo eso. Entonces, en octubre dije: “Vamos a vender exactamente el mismo producto que vendimos en el 2014”. (Lo hicimos como una prueba). Dije: “Vamos a vender exactamente de la misma manera, vamos a mandar los mismos mails, vamos a usar la misma estrategia que usamos un año antes. Y lo único que vamos a cambiar va a ser nuestra actitud hacia la venta; nuestra actitud hacia la promoción”. Lo hicimos e, increíble... Y hasta puedo decir, milagrosamente, duplicamos nuestras ventas. ¡Con exactamente el mismo producto, con exactamente la misma estrategia! Solamente cambiando la actitud de todos los que estábamos trabajando en el negocio, en ese momento.

¿Okey? ¿Qué fue lo que hicimos, en específico? Y fue justamente para lo que saqué mis notas… La primera pregunta que nos hicimos fue: ¿Realmente creemos que vamos a lograr el objetivo? No me acuerdo ahorita de los números, pero más o menos puedes hacerte de cuenta de que en el 2014 vendimos 100 productos, 100 cursos. Y en el 2015 vendimos 200 cursos.

Entonces, lo primero que tuvimos que hacer, en nuestra cabeza, fue decir: “¿Realmente nos creemos que podemos vender 200 cursos en nueve días, que es lo que generalmente duran las promociones?”. Y dijimos: “Sí lo podemos creer”. Pero, ¿por qué? No es solamente un “sí lo creo, sí lo creo, sí lo creo…”. Realmente tienes que, desde el fondo de tu ser, creerte que lo puedes lograr. ¿Cómo lo hicimos nosotros? Sabíamos que teníamos un muy buen producto. ¿Okey? Que muchas veces, lo que nos ha faltado es saber cómo comunicarlo. Y yo, que soy quien hace esto (los videos como este, que hacíamos los de energía solar, que soy quien escribe los mails)… Realmente ponerle la pasión a esa comunicación, con respecto a la pasión que le puse cuando creé el producto. ¿Okey? Porque muchas veces uno puede estar apasionado de una cosa, pero uno no la sabe comunicar bien. Entonces, la parte de “realmente creemos que lo vamos a lograr” es: “Sí. Sí creo que podamos”. Con respecto a la lista que tenemos, con respecto a las promociones que ya sabemos hacer, con respecto al e-mail marketing, con respecto a todo el marketing online, que ya sabemos hacer, creemos que podemos lograr esas 200 [ventas]. Entonces, eso fue lo primerito. ¿Para qué? Ya con este nuevo switche… Es decir, “ok, no voy a vender 100, sino 200”, toda mi actitud al hacer videos, al escribir los mails, al escribir la carta de ventas… Todo eso cambió.

Desde allí empiezan esos cambios, que pueden parecer a veces imperceptibles, pero son (ya lo dice esta experiencia), son… Podemos duplicar nuestros ingresos.

¿Okey? Entonces, la primera parte fue realmente creernos que lo vamos a lograr. Primero lo hicimos como pregunta. Y para que formara parte de nosotros, realmente, tuvimos que encontrar la justificación, para realmente creernos que era que realmente teníamos un excelente producto, que podía ayudar a muchísimas personas.

Lo segundo fue hacer una especie de frasecita, que decía: “Vamos a lograr lo que queremos, o más”. ¿Okey? Y eso lo leíamos todas las mañanas, cuando estábamos empezando el día. “Vamos a vender lo que queremos, y más”, que va de la mano de “realmente me lo puedo creer” y de “tengo un buen producto; por eso creo que lo puedo vender”.

¿De acuerdo? Y creo que una de las partes más importantes que hicimos en esta ocasión fue prepararnos para lo que pudiera pasar. ¿Por qué? Uno, cuando crea un producto o servicio, cuando empieza a vender algo, piensa que es perfecto. ¿No? Piensa que a todo el mundo le va a gustar, porque, como acabo de decir, todos tenemos… Le ponemos mucha pasión a lo que hacemos, y entendemos que la gente que va a escuchar nuestro mensaje y a la cual le vamos a promocionar nuestro producto, va a tener la misma pasión. O, nosotros sabemos que lo hacemos con la mejor intención posible, con ganas de ayudar. Obviamente que no vamos a defraudar a nadie, ni a cometer ningún tipo de fraude. Nosotros lo sabemos. Pero la gente que no nos conoce, la gente que está leyendo nuestras comunicaciones, la gente a la cual le está llegando esta promoción, no lo sabe. Entonces, prepárate para cualquier cosa que pueda pasar.

Y acá abajo, dice: “Va a haber problemas. Vamos a pensar, de antemano, cómo los vamos a atacar”. ¿Okey? Nosotros, con nuestras experiencias pasadas de ventas, ya sabemos qué es lo que la gente siempre nos pregunta. Y el chiste es ahora estar preparados, para que [esto] no rompa tu estado mental. ¿A qué me refiero? Tú abres las puertas de tu programa. Abres inscripciones, digamos, de tu curso, o de lo que estés vendiendo, y empiezas a ver ventas, ¿no? Ah, tuve una venta, dos, tres… Tu ánimo empieza a subir. Tu autoestima empieza a subir, y de repente llega un mail, que dice: “Oigan, ustedes son un fraude. No sirven para nada. Lo que están haciendo lo puedo encontrar en Internet. Es algo recurrente”. Y, [como esas], cosas bien negativas. Y esa energía y esa autoestima que tenías a tope empiezan a decaer. ¿Y qué pasa cuando empieza a decaer esa energía? Que el siguiente mail que contestas, o la siguiente vez que contestas el teléfono, a esa persona no le vas a hablar, ni le vas a escribir con aquella energía, sino desde un punto de vista, desde una emoción negativa, por el mail negativo que acabas de recibir.

¿Okey? Entonces, prepararnos para esos problemas que ya sabíamos que iba a haber… Saber que va a haber problemas, y prepararnos de antemano, para ver cómo los vamos a atacar. Una de las cosas que hicimos fue una lista de los ‘peros’, que ya sabemos que la gente tiene. Por ejemplo: No importa en qué moneda lo hagamos, si vendemos en pesos mexicanos, en dólares o en euros, alguien preguntará: “Oye, por qué no lo vendes en tal o cual moneda”. Es muy difícil vender en todas las monedas. Pero, lo que hacemos es vender en una moneda; generalmente en dólares o pesos mexicanos. Y poner un convertidor de divisas. Entonces, decir: “Siempre que alguien me pregunte a cuánto equivale (por ejemplo, en pesos colombianos o argentinos), no me voy a enojar, porque allí está el convertidor”. Le voy a decir: “Aquí está la información”.

¿Okey? Otro problema es: “Oye, ¿cómo te puedo pagar? Yo no tengo tarjeta de crédito”. Lamentablemente, [desde] fuera de México no podemos aceptar pagos en efectivo. Si estuvieras en México, incluso [para] los productos de DiegoAlcubierre.com, vamos a aceptar pagos en efectivo en casos muy específicos. Pero realmente toda Internet se maneja a través de tarjetas de crédito. Entonces, puedes tener también una respuesta ya preestablecida, para esas personas. Es decir, “aquí no podemos aceptar pagos en efectivo, fuera de México, pero aquí hay una solución”. O les poníamos dos o tres soluciones, como pedir una tarjeta de crédito prestada, o abrir tu cuenta de PayPal (no necesitas una tarjeta de crédito). Entonces, empezamos a encontrar soluciones a esto [las preguntas frecuentes].

Y la otra… Decir: “Okey, siempre vamos a recibir un comentario negativo. Pero, si el balance de comentarios positivos, o de ventas, contra comentarios negativos, es 50 a 1 (creo que esa vez lo pusimos 100 a 1), no tenemos que preocuparnos”. Yo no sé por qué, los seres humanos tenemos esa… No quiero decir necesidad, pero tenemos esa fijación, de fijarnos en lo negativo. Podemos tener mil cosas positivas, pero esa cosa negativa que pasa nos rompe, y pensamos que todo es una porquería. Y que nuestro producto no sirve y que la promoción no va a ser un éxito, etc., etc., etcétera.

¿Okey? Entonces, saber que vamos a tener esos comentarios negativos. Pero, siempre y cuando el balance fuera positivo, estábamos de otro lado, y lo que íbamos a hacer, lo que hicimos y hacemos desde ese momento es simple y sencillamente ignorar esos comentarios. ¿Sí? Ahora, todo esto que estoy diciendo, que hicimos en esa ocasión, obviamente, cuando vimos el crecimiento exponencial que tuvimos, al vender el doble, lo empezamos a aplicar de manera consistente. Ya siempre nos preparamos para las preguntas que sabemos que nos van a llegar, las tratamos de meter en nuestras páginas de venta, en nuestros mails, para minimizar esa cantidad de mensajes. Y digo ‘minimizar’, porque no necesariamente los vas a eliminar. Tú puedes poner, hasta arriba de un mail, “100 USD equivalen a 1.200 pesos mexicanos”. Así, en rojo y arriba, en el mail. Va a haber gente que te conteste ese mail, preguntándote: “Oye, ¿cuánto cuesta un peso mexicano?”. Es increíble, que a veces la gente no lee, y es muchísimo más fácil preguntar. Entonces, nos pusimos en ese estado mental, de decir: “Cualquier mail que nos llegue, es una pregunta válida. No importa que tenga [la respuesta] en la cara, vamos a contestarle de la mejor manera”. ¿Por qué? Porque creemos que nuestro producto le puede ayudar, y una falta de atención, de su parte o de la nuestra, no queremos que sea el impedimento para que realmente haga la compra y le funcione el producto que le estamos creando.

Otra cosa que hicimos muy bien era respirar y llenarnos de oxígeno, siempre que estuviéramos teniendo estrés. Siempre que tú empiezas a tener estrés, que tu nivel de energía empieza a bajar… Porque, por más que estés preparado, el nivel de energía, con los comentarios negativos, o si no estás cumpliendo los objetivos de ventas diarios, tu nivel de energía empieza a bajar, y el de estrés empieza a subir. Entonces, lo que hicimos fue: “Okey, siempre que estemos dándonos cuenta [de] que no estamos en una actitud y en un nivel de energía súper altos, súper positivos, vamos a hacer una pausa y vamos a respirar. Vamos a relajarnos. Vamos a respirar. Vamos a llenar nuestro cuerpo de oxígeno. Vamos a movernos y vamos a volver a ponernos las pilas”. Entonces, siempre que yo veía a Val, o a Santiago o a alguien del equipo, por mail o por teléfono, cuando estábamos hablando, que su nivel de energía estaba bajando… O me veían a mí, era: “Oye, vamos a hacer una pausa. Vamos a respirar. Vamos a tomarnos un break de un minuto, o de… Como decían antes los comerciales, de ‘cuenta hasta 10’,y vamos a tener otra vez la energía a tope”. Esa fue otra de las estrategias que hicimos.

La siguiente que [pusimos en práctica] fue tener una frase positiva, todas las mañanas. Y en este caso fue: “Vamos a vender lo que queremos, o más”. Todas las mañanas empezábamos nuestro día de trabajo: “Vamos a vender lo que queremos, o más”. “Vamos a vender lo que queremos, o más”. “Vamos a vender lo que queremos, o más”.

Y lo último que hicimos fue visualizarnos a nosotros mismos como si ya hubiéramos cumplido el objetivo: ¿Cómo nos sentiríamos? ¿Cómo nos vestiríamos? Y aquí ahorita les voy a leer todo lo que puse… ¿Cómo —decía—, si estuviera seguro de que voy a lograr el objetivo? Y como estábamos seguros de que íbamos a lograr el objetivo, fue lo que hicimos. Entonces, ¿cómo me veo? Por ejemplo, ¿cómo me veo, logrando el objetivo? Algo bien difícil, a veces, de cuando uno trabaja desde su casa, y cuando estás empezando, es vestir[se]. Es tan fácil estar en pijama. Es tan fácil, a veces, no bañarte, no rasurarte, tener el escritorio lleno del desayuno, y súper mal ordenado… Entonces, dije: “Okey, ¿cómo me veo yo, logrando el objetivo?”. Entonces, era haciendo ejercicios temprano, bañándome, bien rasurado y bien vestido. Nada de pijama durante todo el día. ¿Okey? Y para mí bien vestido es esto: unos jeans y una playera. Pero bueno, esto era bien importante: ¿Cómo me veo yo?

Ahora, ¿qué como? No solo para mí. Para todos es bien importante esta parte. ¿Cómo me veo yo, siendo exitoso? ¿Cómo me veo yo, logrando el objetivo? Entonces, era comiendo muchas frutas y verduras, para tener la energía a tope esa semana, o esos días. No estar comiendo papitas ni pingüinos ni golosinas ni nada por el estilo, sino comiendo lo más sano posible, para tener la mayor cantidad de energía.

Ahora, ¿cómo me paro y cómo me siento? Cómo me paro y cómo me siento es para responder el mail. Así de fácil. No es lo mismo estar jorobado, decaído, con el brazo en el cachete y recargado, escribiendo el mail, que estar en una posición de energía, estar en una posición de poder, y escribiendo un mail o respondiendo, o contestando una llamada. Entonces, cómo me paro y cómo me siento era algo bien importante, y era, pues, con el pecho afuera, ¿no? Hay un estudio que hicieron, [sobre] la pose de la Mujer Maravilla. Entonces, le medían el nivel de energía, de testosterona y adrenalina a la gente, con el simple hecho de pararse como la Mujer Maravilla, cinco minutos. Para los que no me están viendo, pararse como la Mujer Maravilla es pararse [con el] pecho en alto, las manos en la cintura, los codos hacia afuera, y así como dominando el mundo, con la cabeza hacia arriba, dominando el mundo y diciendo: “Yo soy aquí el mero, mero, y el que manda”. Entonces, así nos parábamos y así nos sentábamos también, cuando estábamos trabajando. 

Por aquí puse: “Soy imparable, y no voy a descansar, hasta lograrlo”. ¿Por qué puse esta frase, en específico? Porque a mí me pasa mucho que, por ejemplo, si digo: “Necesitamos 200 inscritos (o ese es nuestro objetivo)… 200 inscritos en este curso”. Entonces, si vamos a hacer una promoción de 10 días, eso quiere decir 20 inscritos al día. ¿No? Así de fácil. Entonces, si en el día cinco no llevábamos 100 inscritos… Llevábamos por ejemplo 70, 50, 90, los que fueran… Menos de 100. [En ese caso], mi nivel de energía siempre empieza a bajar. Empieza a decaer. Digo: “No, es que no va a funcionar. No va a funcionar”. Entonces, si digo que no va a funcionar, no vamos a lograr el objetivo, obviamente los mails de promoción que empiezo a escribir, los mails que empezamos a contestar, las llamadas por teléfono que empezamos a contestar, no las contestamos con el mismo nivel de energía. Entonces, en este caso, dije: “Soy imparable, y no voy a descansar, hasta lograrlo”. Eso quiere decir que, hasta el último mail que íbamos a mandar, que generalmente lo mandamos en la tarde del día que cerramos inscripciones, lo íbamos a hacer con toda la actitud, con toda la energía y con las ganas y la intención de vender esos 200 cursos.

Ahora, otra cosa que apunté: “¿Con quién y de qué hablo?”. A todos nos sirve mucho hablar con personas positivas y con personas que hacen que nuestro espíritu y nuestra energía y nuestras ganas se incrementen. Entonces, esa semana busqué a amigos, conocidos y familiares que ya sé que, cuando hablo con ellos, mi energía y mi espíritu, y todo sale a tope. ¿No te pasa que luego, cuando hablas con alguien, luego dices: “Hey, salí feliz de esa conversación. ¿Por qué ando tan feliz?”. Es porque hablaste con esa persona en específico. Entonces, “con quién y de qué hablo”. Durante esa semana, no hablamos nunca de cosas negativas. No vemos las noticias. No… Nada negativo pasó por nuestras cabezas. Siempre hablábamos de “vamos a lograr el objetivo”, “hoy me siento bien”, “hoy me siento con energía”, “hoy me siento fuerte”, etc., etc., etcétera.

Todas estas cosas que les he estado diciendo son lo único diferente que hicimos, a la promoción del 2014. Y en esa promoción del 2015, vendimos el doble de cursos. Y aparte, fue el doble… Más del doble de dinero, porque esa vez el curso costó más, porque año con año los productos suben [de precio]. ¡Y vendimos el doble! Era exactamente el mismo producto. Usamos exactamente las mismas estrategias. Pero esforzarnos de manera consciente, y tener un plan de acción, para tener siempre la mayor cantidad de energía y actitud mental positiva fue la diferencia, entre vender 100 y vender 200 cursos, con exactamente el mismo producto.

¿De acuerdo? Ese es el podcast de hoy. Irte llevando de la mano en el camino que nosotros tomamos, a la hora de decir: “Vamos a hacer esta prueba, y vamos a ver qué pasa”. Y nos funcionó de maravilla.

Para hacer una recapitulación, era realmente creerte que puedes lograr tu objetivo, prepararte parta lo que pudiera pasar (ya estar consciente de que puede pasar, “yo sé que puede pasar”, y de que van a pasar cosas negativas) y cómo vas a responder a esas cosas negativas, a esas situaciones negativas. Es súper importante ya tener un plan de acción, respirar, llenarnos de oxígeno y cambiar la actitud, cuando estamos disminuyendo nuestra energía, cuando nos estábamos empezando a desesperar. Todas las mañanas empezar con una frase, que era: “Voy a lograr mi objetivo, y más. Y vamos a vender lo que queremos, y más”. Y la parte de cómo me veo, cómo como, cómo me paro, soy imparable y no voy a descansar hasta lograrlo, qué digo, con quién hablo y de qué.

Eso fue lo único que hicimos diferente, y logramos duplicar nuestras ventas, de un año a otro; de una promoción a otra. O sea, si la hubiéramos hecho en noviembre, en vez de octubre, exactamente lo mismo, estoy seguro de que hubiéramos logrado el mismo resultado, porque no está en el timming. No está en el mes en que lo vendes. No está en el software que usas. No está en la cámara. No está en el sistema de e-mail que vendes. No está en nada de eso. Está 100% en tu actitud.

Nosotros lo hicimos como una prueba, y funcionó. Entonces, te invito a que lo hagas. Algo genial de esto es que lo puedes hacer hoy mismo. Hoy mismo puedes empezar tu día. O mañana, si lo estás viendo de noche. Mañana puedes empezar tu día, diciendo: “Hoy voy a tener toda la energía a tope, y me voy a poner un objetivo jalado de los pelos”. Para nosotros, crecer al doble era súper irreal, hasta cierto punto. “Me voy a poner un objetivo así, y voy a trabajar de una manera así, así y así”, como te he estado platicando hoy, “para lograrlo”. A veces, no se va a poder. Obviamente, durante esos 10 días, había días en los que no teníamos la misma energía, pero el chiste es no quitar el dedo del renglón, y seguir trabajando en el plan que hiciste. ¿Sale?

Muchísimas gracias por escucharme en este cuarto episodio. Espero que les haya gustado. Ya sabes que puedes ver, escuchar o leer estos episodios de Acción, balance y progreso en la página DiegoAlcubierre.com. Ahí te vas a la sección del blog, y vas a ver los más recientes episodios. Y pues, si lo estás escuchando en iTunes, por favor inscríbete. Si me quieres regalar una reseña, te lo voy a agradecer mucho. Si lo estás viendo en YouTube, porque es la manera en la cual te gusta consumir contenido, inscríbete al canal de YouTube. Dale un like, para que más gente lo pueda ver. Y creo que lo más importante es que te inscribas a la lista. En la página, DiegoAlcubierre.com y en el blog, ya sea del lado derecho o debajo de cada video, puedes inscribirte para recibir actualizaciones.

Nos vemos en el episodio número cinco. Muchísimas gracias por escucharme. Yo soy Diego Alcubierre, y estamos en contacto.